Ya no sé qué pensar, ¡el mundo está verdaderamente loco!
En tiempos pretéritos fui un vagabundo vacío, sin siquiera la esperanza de ver en mi siguiente paso un vaso de agua en el desierto. Luego pasé a un estado de júbilo, creí que nada podía ser mejor, había encontrado una suerte de musa que sin embargo a ratos no la reconozco.
Qué decir de ahora...
Me siento en éxtasis, la vida es como el cielo, de la nada surgen destellos en una oscura noche que impactan, y de un segundo a otro estrellas fugaces recorren las galaxias y nos sorprenden.
Pareciera que de a poco voy retomando una infancia perdida, en la que uno eleva al máximo sus sentidos porque no tiene prejuicios ni "líneas editoriales"; todo es espontáneo.
No me avergüenza alejarme y leer un libro desconocido para muchos. Me encanta sembrar una parte de mí en el resto, y que la reciprocidad se haga notar, de alguna manera aquello valida enormemente mi existencia.
En definitiva, disfruto. Disfruto como nunca antes, o por lo menos eso recuerdo.
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