Bajo un cielo nevado, en que cada copo tenía luz propia y despedía una estela finísima, me senté a pensar. Puede sonar algo cliché la frase, pero da para cuestionarse una y otra, y otra vez: somos tan pequeños.
Hay tanto que aún no conocemos, tanto que ver y oír, que probar y sentir, no somos nada. Nuestra experiencia no tiene valor cuando nos comparamos con el resto del universo.
Algo pesimista quizás, pero no por eso nos vamos a echar abajo. Al contrario, podemos enorgullecernos de ser tan minúsculos.
Tenemos un margen infinito para descubrir y crear, todo lo que hemos hecho hasta ahora compone la verdadera nada.
Nuestra evolución permite ponernos metas cada vez más ambiciosas, cada acción se liga a la otra y el colectivo forma una bitácora que establece precedentes y tradiciones, de modo que estamos destinados a ir creciendo. Lo poseemos y lo somos todo.
1 comentarios:
Acertado, todo está en nosotros, pero también no somos nada,depende el calibre del lente. Como diría mi buen amigo Pascal "¿Qué es el hombre dentro de la naturaleza? Nada con respecto al infinito. Todo con respecto a la nada. Un intermedio entra la nada y el todo."
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