martes 26 de agosto de 2008

"Amodio"

Somos tan cambiantes. Podemos pasar de la luz a la oscuridad, de la risa al llanto, de la proyección al suicidio. Y del amor al odio.
Es irónico pensar que una persona a la que tanto adulaste en un momento se transforme en una carga, algo que ojalá nunca hubieras conocido. Quizás sea porque en realidad la amas aún más, pero ya no es un amor sano. Enfermizo. En mi caso, creo que no es tan así, porque el sufrimiento llegó a un punto límite, me parece que es imposible lamentarse aún más la situación. Pero no puedo negar que todavía hay algo que revolotea en mi interior, aunque es evidente que ese revoloteo no es tan fuerte como antes; incluso se ha vuelto algo desagradable. El tiempo ha ido curando las heridas, pero todavía queda la raíz del problema.
En cierto modo me siento como un Catulo cualquiera, un hombre a quien la desdicha y las mentiras a las que su amada Lesbia lo somete han hecho de él una persona aún más apasionada. Pero me diferencio en que no busco la destrucción de la reputación de esa musa inspiradora (hasta aquí todavía lo es, pero sólo hasta aquí), las venganzas son demasiado personales para mí y no busco que se involucren nuestros nexos, mejor conocidos como amigos y personas de nuestro diario vivir (ajá, no niego que soy algo vengativo, pero nunca malintencionado).
Así que, siento toda la libertad para decir que esto es "amodiar", amar y a la vez odiar. Espero ser realmente como Catulo, a él sólo le bastó un año para olvidar a su musa. Y considerando que la esperanza de vida en su historia es de cerca de 30 años, a su servidor le demorará mucho menos tiempo lograrlo.

1 comentarios:

Cristóbal Eduardo Heiss Joerger dijo...

AMODIO
Amo tu pelo marrón, tus pies y tus pantorrillas.
Odio viajar en avión del lado del pasillo y de la ventanilla.
Amo el color de tu voz, tono de eterna chiquilla.
Odio que me agarre tos en aquel mismo avión sin pastillas.
Amo tu piel y tus dos manos sobre mis mejillas.
Odio a Martínez de Hoz, odio las camisetas verdes y amarillas.
Amo tu gusto y tu olor, adoro hacerte cosquillas,
odio que las hagas vos sobre todo a traición en mis costillas.
Amo a tus labios y los besos en una estampilla.
Odio al que por vivir con billetera mayor pisotea y te humilla.
Y adoro espiarte por el ojo de la mirilla.
Odio a los bancos, los sellos, odio la inyección y las camillas.
Amo con todo mi amor lo que apoyás en la silla.
Odio con todo el dolor que haya chicos que hoy crecerán en la villa.
Amo cuando sale el sol y te mojás en la orilla,
odio quemarme los hombros y mirarte desde la sombrilla.
Amo que amés lo que soy, soy en tus manos arcilla.
Odio que sobre el horror y que falte carbón cerca de la parrilla.
Y te amo más que Colón a la reina de Castilla.
Odio el modelo oficial que antes de preguntar, te gatilla.
Amo la tierra que dio fruto de nuestra semilla.
Odio la guerra y a su ganador que al futuro le hace zancadillas.
Y amo con toda pasión tus gritos en seguidilla.
Odio que siga goteándome sin compasión esa canilla.
Amo tus ojos que son dos esmeraldas que brillan.
Odio que otro cantautor te lo explique mejor para mi pesadilla.
Amo todo lo que sos, sos mi primer maravilla.
Odio que a veces no estoy para decírtelo de rodillas...

[ IGNACIO COPANI

su canción Ad-hok

salutes